CHAL MARIA

225 cm x 60 cm
500 gr
Alpaca de Quebe, Región de Tarapacá, Chile
Hilada en huso
Telar de Dos Pedales
Colores naturales, tintes vegetales y animal
Tejido por Maria Choque en Colchane


La serie de chales son fruto de un trabajo colaborativo entre Maria Choque, experta tejedora aymara de la comuna de Colchane, Región de Tarapacá, Chile y Gabriela Farias.

En el grupo de piezas textiles se citan las caractarísticas kisas de los tejidos del sector aymara chileno. En un juego formal de proporciones y coloridos se funden tradición e innovación.

La cantidad de fibra para la confección de cada una de estas piezas requiere un año en crecer en el animal y proviene de los productores camélidos de la región de Tarapacá y General Lagos (las alpacas son esquiladas año por medio, obteniendo un kilo aproximadamente de fibra útil). 
El hilado se realiza en huso o puska en aymara, que consta de dos cabos, es decir se prepara suficiente hilo de un cabo para luego torcer dos y crear el hilado final. El hilado en puska era aprendido por las mujeres aymara desde los cinco o seis años en adelante imitando la practica de su madre. Según el tipo de tejido se prepará el hilado y torcido apropiado.

En todas las regiones de América donde se desarrolló el arte textil los artesanos se valieron de aquellos tintes disponibles en sus localidades. En Mesoamérica como en los Andes dos de los tintes más destacados fueron el rojo y el azul. El rojo intenso provenía de dos fuentes principales, uno de origen vegetal, de las raíces de un arbusto (Relbonium sp.) y otro de origen animal, que se obtenía del extracto de la cochinilla (Museo Chileno de Arte Precolombino).

El colorido de los chales rosados es obtenido con cochinilla (Dactylopius Coccus) también denominada grana cochinilla, es una especie de hemíptero cocoideo originario de los países andinos. Actualmente el mayor productor es Perú y Bolivia. Es un insecto parásito que se cría en los tallos de las tuneras o nopales (Opuntia spp.), preferentemente en las especies Opuntia Ficus Indica y Opuntia Tommentosa. Este insecto se adhiere a la penca del nopal por un periodo de tres meses en lo que se alimenta de su savia transformándola en ácido carmínico, principio colorante responsable de otorgar el tinta natural rojo. La cría de la Cochinilla involucra necesariamente el cultivo de la tuna, ya que no es posible establecer la cría del insecto sin el soporte del hospedero. Las hembras son las que producen el colorante, el cual se extrae de sus cuerpos secos. La cochinilla hembra tiene un tamaño de 6 mm aprox. y pone en promedio 400 huevos que se multiplican tres veces al año (Luciana Marrone, 2012)

Los tonos amarillos de son obtenidos por Sipo Tola, un arbusto que crece en abundancia en la región altiplánica. Las tejedoras se sirven de este material amablemente, siempre pididendo permiso y respetando los ciclos de crecimiento y evitando el corte de raíz, asegurando de esta manera su propagación natural.









FIBRA EN LOS ANDES

La fibra camélida en la cultura andina tiene una significación que supera su materialidad como tal y es correcto decir que el camélido fue creado por el hombre andino. Investigaciones sitúan la domesticación entre los 9.000 y los 2.500 años a.C. y a una altura de 4000 metros sobre el nivel del mar. Del proceso de caza de animales silvestres se derivó a un proceso de explotación de los animales domésticos que permitió al hombre andino proveerse de lana, carne, cuero, combustible (Revista Complutense de Ciencias Veterinarias 2010).

Desde entonces forman parte fundamental en la cultura andina, lo que se traduce en una serie de actividades y ceremonias, canciones y permanente cuidado cariñoso del rebaño que demuestra que la vida de los ser humano andino gira entorno a ellos. El proceso productivo es cultivación de la naturaleza; es celebración ritualizada de sus procesos en que el hombre participa realizando su propia existencia (Kessel 2004).

Al igual que la llama, el pelo es parcialmente hueca, de 20 a 70 micras en diámetro lo que hace que su fibra sea aislante y al mismo tiempo más liviana que la lana. Las fibras provenientes de los camélidos sudamericanos se agrupan comercialmente bajo la denominación de fibras laneras finas, apreciadas o de lujo, particularmente las fibras textiles provenientes de estos camélidos domésticos y silvestres constituyen el 0,1% de la oferta mundial (FIA, 2008). Sus tonos varian desde los grises hasta los marrones y negros completando hasta 22 colores naturales distintos.

El hilado en huso de esta fibra es un patrimonio inmaterial que tiene sus orígenes en el mundo prehispánico y se practica sobre todo por las mujeres durante el pastoreo o desplazamiento en general en la vida cotidiana altiplanica. El abandono del territorio hacia las ciudades ha provocado un cambio de contexto y sumado a otros factores, se puede observar hoy un drástico abandono del hilado artesanal y su decadencia en el reemplazo por un material industrial de bajo costo.

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SELLO DE EXCELENCIA A LA ARTESANÍA, CHILE
Y RECONOCIMIENTO UNESCO 2018

El Sello de Excelencia a la Artesanía de Chile es un reconocimiento otorgado por el Comité Nacional de Artesanía, integrado por el Área de Artesanía del Ministerio de las Artes, las Culturas y el Patrimonio y la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la UC, a través de su Programa de Artesanía, con el patrocinio de la Oficina Unesco de Santiago.

El premio fue otorgado a las dos autoras, es decir al trabajo conjunto entre diseñadora y artesana. Cabe destacar que trabajos colaborativos de este tipo sólo han sido premiados en tres ocacsiones durante los 10 años que se otorga el premio.













Fotos estudio por Nicolas Aguayo, Estudio Aguayo, Santiago de Chile
Fotos con modelo por Daniel Gil Rodrigo, Modelo Scarlet, WLM, Santiago de Chile
Fotos terreno Gabriela Farias (las fotos que retratan el proceso de teñido aparecen Marina Castro, Celinda Castro y Maria Choque en la sede de Aymar Warmi en Colchane, Región de Tarapacá, Chile, 2015)