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TRADICION TEXTIL
EN ISLUGA


El territorio altiplánico de Isluga, Enquelga, Colchane y Cariquima ha sido desde el 1.000 d.C un centro ceremonial y de congregación para las comunidades aymara. En ese espacio subsisten la cultura y el oficio textil tradicional, con mayor fidelidad y vigor que en el resto de Chile, de ello han dado cuenta investigaciones de referencia obligada para el estudio de los tejidos andinos como lo es el análisis de Las Talegas de Isluga (V. Cereceda, 1976). 

Los tejidos resolvieron muchos aspectos de la vida cotidiana en las culturas andinas desde sus inicios y las artesanas actuales son herederas de saberes rigurosamente transmitidos por muchas generaciones, conformando un cuerpo de conocimientos testimoniado en sus textiles tradicionales, que responden a necesidades funcionales, comunicacionales y rituales de la comunidad.

Así, el textil como sustento, o quehacer, y el textil como ser, o creación, son una sola cosa, tal como lo productivo y lo simbólico siempre han estado juntos en el mundo aymara, siendo esto una característica fundamental de su tecnología y tradición textil (Van Kessel, 1998).

La permanente interacción con otras culturas y fundamentalmente la irrupción cultural de occidente ha interferido fuertemente en el desarrollo de esta artesanía, que ha ido incorporando en el tiempo; instrumental, técnicas y patrones formales foráneos. De la misma manera, la imposición de la moneda como medio de intercambio alteró profundamente el sistema de vida, conduciendo a las artesanas a crear productos dirigidos a la venta en nuevos y a veces lejanos mercados. Ello ha conducido a un auge de producción no tradicional, con respuestas de menor costo, mayor volumen de producción y expectativa de mayor venta, lo que poco a poco va dejando en el olvido técnicas, lenguaje y mensajes, poniendo en riesgo el ‘saber hacer' de las comunidades y  provocando una pérdida significativa de la identidad aymara local.

El tejido tradicional, esa herencia de memoria colectiva que es patrimonio cultural de la humanidad, por ser más lento, difícil y costoso, ha perdido prioridad en el trabajo de la artesana aymara.











4 ESTACAS

Las estructuras y técnicas de los textiles andinos, en las piezas arqueológicas y en las piezas históricas como contemporáneas, se cuentan entre las más complejas del mundo (Denise Y. Arnold and Elvira Espejo 2012).
Estos textiles se realizan en una estructura sencilla de flexible montaje, adaptandose a las actividades diarias de la tejedora, cómo el pastoreo y el constante movimiento que caracteriza la vida altiplanica; el telar de cuatro estacas o pusi chakura es una técnología que durante el tiempo prehispánico hasta hoy no han tenido cambios significativos.

Para realizar este tejido se requiere un hilo extramadamente torcido que garantice especial resistencia a las hebras que componen el cuerpo tejido, que generalmente en esta zona es de camélidos (llama o alpaca).
Se trata de un tejido faz de urdimbre, es decir los hilos verticales son visibles y la trama (los hilos horizontales) quedan ocultos. El tejido es muy tupido, cumpliendo en terminos funcionales, con su misión de proteger ante las inclemencias del clima propias del altiplano a la que sus habitantes estan expuestos; fuerte viento, bajas temperaturas nocturnas, inviernos crudos, además del extremo sol propio de la altitud de los poblados aún habitados bordeando los 3.800 y 4.200 msnm.

Costales y talegas se utiizaron para almacenar y transportar semillas y alimentos secos (chuño, quinoa, papas). Wañuñas o chsupitas, inkuñas, llijllas o aguayos son piezas que se realizan en el telar de cuatro estacas, siendo estás últimas de mayor complejidad y variadoas aplicaciones en coloridos y diseños dependiendo de su uso ceremonial y símbolico.
También la vestimenta tradicional de la mujer aymara, el acsu, es realizada con el telar de cuatro estacas y en colores natruales de la fibra en negro o marrón.












TALEGAS



35 cm x 45 cm
400 gr
Alpaca de Enquelga, Región de Tarapacá, Chile
Hilada en huso
Telar de Cuatro Estacas
Colores naturales y tintes vegetales
Tejido por Isabel Challapa en Enquelga


Las taleguitas son realizadas tejidas por Isabel Challapa en colaboración con ideas en diseño de Gabriela Farias y aplicaciones de cuero hechas por el talabartero Pedro Perez.
La idea de incorporar parte del legado altiplánico desplazando su función contenedora a la cotidianidad urbana.
Isabel Challapa es experta tejedora, aymara-parlante y fiel habitante de Enquelga. Su conocimiento en el tejido se debe a la practica desde niña y dedicación al oficio desde entonces, reconocida a través del Sello de Artesanía Indígena 2016, otorgado por Ministerio de Culturas, Chile.

La fibra en colores naturales utlizada en estas talegas es de su propia producción de camélidos en el bofedal de Enquelga, a los pies del volcán Isluga que forma parte del Parque Nacional Isluga.
El color amarillo se logró con arbustos recolectados en la zona, sipo tola. Todo el proceso es hecho a mano, esquila, clasificación de fibra y limpiado, hilado en huso y torcido de dos hebras además de re-torcido para obtener el hilo de extrema firmeza. Teñido a fuego con plantas y mordientes inocuos (acido acetico, es decir vinagre) y finalmente el tejido en cuatro estacas al aire libre en el taller-patio de la casa de Isabel en Enquelga. 

Las aplicaciones en cuero son realizadas por el talabartero Pedro Perez, originario de Santa Cruz que hoy radicado en Santiago de Chile continua el trabajo en cuero tradicional junto a su familia. El corte del cuero es realizado a mano y el cosido del cuero a maquina.
 









Fotos estudio por Nicolas Aguayo, Estudio Aguayo, Santiago de Chile
Fotos terreno Gabriela Farias (las fotos retrata Isabel Challapa con un telar de cintura en Enquelga, Región de Tarapacá, Chile, 2019. Imágen tomada vista pajaro muestran Marina y Lisette Castro preparando un telar de cuatro estacas en Colchane, Región de Tarapacá, Chile, 2013)